Page 11 - GEOPOLÃTICA DEL MUNDO ACTUAL. UNA VISIÓN MULTIDISCIPLINAR. 2021.
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GEOPOLÃTICA DEL MUNDO ACTUAL. UNA VISIÓN MULTIDISCIPLINAR:
Cultura de Paz, Conflictos, Educación y Derechos Humanos
forma de regulación polÃtica que ejercÃan los estados; no sabemos qué puede significar una ciudadanÃa crÃtica en un entorno pobla- do por basura informativa; la democracia es lenta y geográfica mientras que las nuevas tecnologÃas se caracterizan por la acelera- ción y la deslocalización. Cada vez tenemos a nuestra disposición mas tecnologÃas que apenas entendemos y mucho menos contro- lamos. Estas tecnologÃas todavÃa son dema- siado jóvenes como para saber con claridad qué impacto van a tener sobre la organiza- ción polÃtica, pero algunas consecuencias ya pueden ser identificadas y se está debatien- do en torno a ellas o son objetos de informes sobre las tendencias futuras y el modo más adecuado de gobernarlas. Mi contribución a este debate pretende, mediante la reflexión acerca de los presupuestos teóricos del con- cepto de decisión democrática, elaborar una filosofÃa polÃtica de la inteligencia artificial.
2. Expectativas y lÃmites democráticos de la inteligencia artificial
La transformación digital está suscitan- do preguntas no menores y de signo opues- to. Por un lado, la inquietud de que sean los algoritmos los enterradores de la democracia. ¿Estamos entrando en un nuevo totalitarismo de la mano de la ideologÃa de la optimiza- ción? ¿Siguen teniendo sentido la informa- ción razonada, la decisión propia, el autogo- bierno democrático en esos nuevos entornos tecnológicos? Hay quien denuncia un “big nudgingâ€, un gigantesco sistema de informa- ción superinteligente, central y tecnocrática, que representarÃa una forma de dictadura en la medida en que vaciarÃa de contenido deci- sional a nuestras organizaciones polÃticas (Helbing et al. 2017).
Otros aseguran que la “democracia de los datos†será mas representativa que cual- quier otro modelo de democracia en la histo-
ria humana, que las urnas serán pronto unas reliquias del pasado cuando nuestra opinión puede estar siendo requerida de modo auto- mático miles de veces cada dÃa y que los expertos decidirán mejor que los partidos polÃticos ideologizados. Los pesimistas pre- guntarán, con razón, por qué llamar democra- cia a ese dispositivo. Este es el gran debate de los años venideros, que formalmente tiene un gran parecido con las grandes controver- sias del pasado: cómo asegurar la vigencia de los valores democráticos en unos nuevos entornos tecnológicos que parecen de entra- da ponerlos en riesgo y a cuyas ventajas no parece muy inteligente renunciar.
De entrada no deberÃamos minusvalorar el riesgo de que el tecno-autoritarismo resul- te cada vez más atractivo en un mundo en el que la polÃtica cosecha un largo listado de fracasos. Hay quien sostiene que los algorit- mos y la inteligencia artificial pueden distri- buir los recursos más eficientemente que el pueblo irracional o mal informado. Una nue- va especie de populismo tecnológico podrÃa extenderse bajo la promesa de una mayor efi- ciencia. SerÃa algo asà como una versión digi- tal de la clásica tecnocracia coaligada ahora con las grandes empresas tecnológicas con irresistibles ofertas de servicios, información y conectividad.
Un problema incial de estos grandes dis- cursos (la democratización definitiva versus la no menos definitiva desaparición comple- ta de la polÃtica) es que ambas perspectivas dejan de percibir e interesarse por las posi- bilidades, lÃmites y gobernanza que resultan
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